La maniobra de amerizaje es la más difícil en la aviación. Si la nariz toca primero, el avión se parte. Si la cola golpea muy fuerte, se invierte.
Este artículo desglosa minuto a minuto cómo un piloto de 57 años, con la experiencia de un veterano, logró posar un avión sin motor sobre las heladas aguas del río Hudson, salvando a cada una de las 155 personas a bordo. Era un jueves gélido en la ciudad de Nueva York. La temperatura ambiente era de -7°C, pero la sensación térmica sobre el agua era aún más severa. El vuelo 1543 de US Airways despegó del Aeropuerto LaGuardia a las 3:24 p.m., con destino a Charlotte, Carolina del Norte. sully hazana en el hudson
La tripulación de cabina abre las 4 puertas de emergencia. Las alas se convierten en improvisados balsas. Los pasajeros, en pánico pero ordenados, suben a las alas inflables. La maniobra de amerizaje es la más difícil en la aviación
Cada vez que un avión despega de LaGuardia, los pilotos pasan sobre el río Hudson y recuerdan: allí abajo, un hombre de corbata rayada y voz calmada demostró que, cuando falla la tecnología, el factor humano bien entrenado es el último y mejor motor. Este artículo desglosa minuto a minuto cómo un
Lo que hace único este rescate es la velocidad de respuesta de los de Nueva York. Embarcaciones como el Thomas Jefferson y el Governor’s Island llegaron en menos de 5 minutos. Sus capitanes, formados para emergencias portuarias, rodearon el avión y comenzaron a subir pasajeros con escalas de mano y cuerdas.
El impacto es violento pero controlado. El agua entra por las compuertas, pero la estructura del avión se mantiene íntegra. El río Hudson en enero está a 0.5°C. La ventana de supervivencia en el agua es de apenas 15 a 30 minutos. Los 155 ocupantes deben evacuar antes de que el fuselaje se hunda.