Si llegaste hasta aquí tecleando "", probablemente ya estés viviendo una paradoja emocional. Amas a tu pareja, pero algo no cuadra. En teoría todo está bien, pero sientes un regusto extraño. No te preocupes. No estás loco, ni eres malagradecido. Simplemente, el amor a veces viene con semillas y acidez.

Y aquí el consejo de oro:

Sí, esa fruta cítrica, enorme, de cáscara gruesa, que promete ser refrescante pero que termina siendo si no se prepara bien.